El proceso de fritura se genera cuando un alimento entra en contacto con el aceite caliente para obtener una textura crujiente y dorado.

Les explicaré un modo de conciliar el placer de las frituras con el cuidado que debes tener en tu salud:

El principio de la fritura es muy sencillo: la sartén caliente transmite su calor al aceite, que puede llegar a una temperatura por encima de los 150ºC.

Para obtener una buena fritura, el aceite utilizado debe ser suficiente como para cubrir la o las piezas que se fríen y debe estar tan caliente como sea posible, puesto que si la corteza no se forma rápido, el aceite penetra en la pieza y la empapa.

¿Por qué es fundamental tener un gran volumen de aceite? Porque mientras más aceite más calor se almacena en él.

Las piezas enfrían el aceite, por eso cuando hay poco aceite con relación al tamaño o cantidad de piezas que se fríen, se pierde calor fácilmente, y no hay uniformidad en la propagación del calor para sellar y formar una capa crujiente que evite la penetración de grasa en el alimento. Las partes que quedan fuera del aceite se mantienen en su temperatura natural, su superficie no se sella y deja entrar el líquido como un colador  a su interior.

Así que si creías que emplear una pequeña cantidad era mejor, estabas cometiendo un grave error.