El huevo es uno de los alimentos más importantes que consumimos. Es un ingrediente básico en la cocina, de alto valor nutritivo, gastronómicamente versátil, fácil de preparar y con una excelente relación del precio-valor.

Un alimento versátil

El huevo es uno de los alimentos más importantes que consumimos. Es un ingrediente básico en la cocina, de alto valor nutritivo, gastronómicamente versátil, fácil de preparar y con una excelente relación del precio-valor.

Además, posee múltiples propiedades como su capacidad espumante (aplicable en pastelería y repostería) y tiene un poder emulsionante que se observa cuando se prepara mayonesa y salsas derivadas (la tártara). También, el huevo es el responsable del acabado brillante que se da a las preparaciones de bollería, los hojaldres, la pasta quebrada y las masas en general; basta con batir ligeramente el huevo entero y con ayuda de una brocha de cocina, barnizar la superficie de estas piezas, así quedaran brillantes después de hornearlas.

Por su poder coagulante, los huevos se utilizan en la elaboración de flanes, pudines y natilla. En rellenos de quichés, pasteles de pescado, terrinas, albóndigas y carnes de hamburguesas. Y para rebozar o empanizar croquetas, filetes de carne, pollo o pescado, el huevo facilita la adhesión del pan rallado y evita que se desprenda en la fritura.

¿Cómo detectar la frescura de un huevo?

Cuando se casca un huevo fresco, la yema y la clara deben tener densidad. No deben derramarse. Sin embargo, lo más recomendable es comprobar y respetar la fecha de consumo recomendada. Asimismo, al sumergir un huevo crudo en agua, este debe ir al fondo del recipiente; si flota, este es viejo y debes desecharlo.

¿Cómo conservarlos frescos y comestibles?

Este alimento es muy sensible a los cambios bruscos de temperatura. En el supermercado están sin refrigeración, para mantenerlos en un clima constante hasta llegar al hogar. Inmediatamente, debemos mantenerlos refrigerados. No es aconsejable lavarlos para volverlos a almacenar; ya que, se destruiría la capa natural que los protege y evita la entrada de microorganismos. Solo se recomienda lavarlos, justo antes de ser usados.

Finalmente, el poder saciante del huevo, hace que nos sintamos llenos después de ingerirlos. Por ello, ayuda a prevenir el sobrepeso y la obesidad. De este modo, cuando se come en el desayuno, se tarda más en sentir hambre. Esto favorece una ingesta más controlada de alimentos en el almuerzo.

Por último, te doy un consejo inquebrantable: consume sólo aquellos huevos que estén con su cáscara bien limpia (sin materia fecal) y no rota, ya que si esta barrera de protección está dañada, la entrada de gérmenes estará asegurada.