No hay nada mejor en un día caluroso que comerse una patilla jugosa y dulcita o en los días fríos comerse unas fresitas en Galipán, y en las meriendas una manzana, ¡ni hablar de unos melocotones con chocolate fundido en una fiestecita! No importa qué estés haciendo o qué tan cálido o frío está el día, siempre hay una fruta disponible para cada ocasión.

Las frutas son ricas en agua, representando un 90 % de su contenido, el resto lo componen sales minerales, vitaminas y fibras que te ayudan a mantener el peso bajo control y aportan antioxidantes, protegen el intestino y atrasan el envejecimiento de la piel.

La mejor forma de aprovechar todas sus virtudes y propiedades nutritivas es consumirlas de manera natural, tratando de no retirar la piel si no es necesario.

Todas las frutas al igual que la mayoría de los vegetales y legumbres tienen su temporada, y en caso de consumir frutas que han sido extraídas en plena maduración o antes, las propiedades que nos dará el fruto serán de muy baja calidad. La naturaleza es sabia y nos da ciertas frutas en determinada temporada.

Mi recomendación es que estén pendientes de consumir aquellas frutas que vayan acorde a cada temporada. Si no sabes cuáles son,  te darás cuenta porque  empieza a predominar su comercialización  y siempre tendrá un excelente precio.

Los alimentos, por su naturaleza tienen tendencia a cumplir una serie de funciones en nuestro cuerpo; pero dependiendo de cómo los cocinemos y combinemos estas condiciones pueden modificarse, por ejemplo ¿sabían que cuando comen legumbres y alimentos con alto contenido en hierro, no sirve de nada si después no toman algo con vitamina C, como un jugo de naranja, o alguna fruta tropical como mango, lechosa, mandarina o piña?, la vitamina C ayudará al cuerpo a absorber el hierro.

En el caso de la alimentación inicial en cada niño, es fundamental el consumo de las frutas, aprovecha las necesidades y lo atractivo que pueden ser para ellos los alimentos dulces y hazlo consumirlas en la merienda, Así les enseñarás el hábito de comerlas el resto de su vida.

Hay una expresión muy antigua y sabia “somos lo que comemos”. Cada alimento que ingerimos posee una energía y unas propiedades especificas que combinadas con sabiduría, pueden llegar a renovar no solo nuestra salud física, sino que también nuestro estado de ánimo y nuestro intelecto.

Esos están condicionados constantemente a los alimentos que comemos, hoy en día, nuestra vida lleva un ritmo de stress donde la mayoría de la gente dice no tener tiempo para cocinar, y cuidar su alimentación, ¡gran error!, siempre debemos buscar soluciones para tener una alimentación más sana.